Capitulo 9 – Loire y Xiao
Una vez que Loire despertó se sintió confuso… —(“donde estoy…?”)— Un lobo blanco lo miraba fijamente y con interés— Eso bastó para que se sobresaltara—.
—¿¡Qué rayos!?
—Oh por favor no grites— le dijo tranquilamente el lobo— Ya es bastante con que mi sentido auditivo esté muy bien desarrollado, no lo atrofies con tus gritos histéricos—.
Loire estaba más confuso y asustado que nunca. ¿Qué le había pasado? Hasta donde podía recordar estaba saliendo lo más rápido que le permitían sus extremidades de la casa y algo lo empujó. Hasta ahí recordaba.
—Bueno, en vista de que estás analizando tu existencia será mejor que te explique que es lo que ha pasado— Dijo Xiao Amaterasu—.
—¿Cómo es que puedes hablar… Eres un fantasma quizá? —Replicó Loire—.
—Ah, por favor ¿En verdad parece que lo fuera? —Dijo Xiao con aires de superioridad— Si fuera un fantasma no sería visiblemente tangible, o así lo pienso yo… De cualquier manera, primero es menester que te tranquilices.
— Tranquilizarme…—Dijo Loire— Eso sería prudencial, pero tengo un lobo blanco monstruoso en frente mío que en cualquier momento podría devorarme y además…—Loire se detuvo por un instante en sus pensamientos y retomó al momento en que se encontraba de camino a su casa con Kotaro. ¡Sí! el Lobo Blanco que había visto tranquilamente sentado en la calle. ¡Era él!
—¡Bueno pero que haz dicho! ¿Monstruoso? Hay que ver que los humanos son más cobardes de lo que cuentan las historias.
—Cualquiera se asustaría al verte “Ammy” —Dijo una voz— Además no culpes al chico, lo sacaste de sus dominios para que al final terminara desmayado. ¡Por cierto que duermes mucho tío! Hemos tenido que esperarte por dos horas
—¿Qué fue eso? —Dijo Loire nuevamente asustado—.
—No te preocupes humano, se trata de Issun. Una pulga con la lengua bien larga
—¡No soy una pulga! Me llamo Issun ¡¡¡¡ISSUN ISSUN ISSUN!!!! —Dijo éste saltando del lomo de Xiao—.
—¿Donde? —Dijo Loire mirando a su alrededor—. Aquí abajo idiota— Dijo Issun parandose frente a Loire—.
—Joder.. ¡Pero si no eres más que un insecto!
Issun se sintió lo suficientemente ofendido como para que omitamos las palabrotas que salieron de su boca en ese momento. Así que Xiao decidió intervenir. Majestuosamente se irguió sobre sus patas traseras y se levantó. Sacudió su pelaje y con paso suave se posó en frente del chico dejando fíja la mirada en la de Loire.
—Me llamo Xiao Amaterasu. Así me nombró la Diosa del árbol místico Sakuya. Hasta hace poco, para ser preciso ayer, me encontraba en mi pedestal de piedra como siempre en el templo. Pero algo o alguien se encargó de que yo no estuviera mas ahi.
— Eres… ¿Amaterasu? el lobo de la historia… ¡Nagi, la historia de Nagi que me contó mi abuelo!
—No conozco a tu abuelo, pero me alegro de que alguien me recuerde al menos. —Dijo Xiao con expresión triste— Al menos puedo alegrarme de no haber quedado suspendido de la realidad del mundo—.
—¿Pero que haces tu aquí? —preguntó Loire— ¿Y porque me has traído hasta aquí?
—La Diosa Sakuya me ha dado una tarea. Dijo que Nippon está bajo un grave peligro y que para poder acabar con eso tu debías intervenir.
—¿Yo? —dijo Loire angustiado— Pero, ¿De que podría servir yo? No soy más que un simple muchacho y no se a lo que debo enfrentarme. Tengo muchos problemas ahora mismo y la cabeza me duele bastante. Además no tengo una espada adecuada y debo ir con Kotaro a la zona norte del pueblo a investigar que es lo que causó que los pueblerinos se convirtieran en estatuas de piedra.
—Por eso mismo imbécil —dijo Xiao— ¿Crees que sucedió sin más? Esto es obra de alguno de los pueblerinos, primero que nada se encargó de despojarme de mi morada, y ademas logró abrir la entrada de la prisión de Orochi. ¡Ah, si Nagi viviera! —exclamó Xiao con nostalgia—. Seguro que el sabría que hacer.
—Pero tu no serías mas que el espíritu de Amaterasu —Dijo Loire— Quiero decir, se supone que tu estás muerto.
—Solía estarlo. Pero por si no lo haz notado estoy aquí. Entonces, ¿Qué respondes a eso?
—Principalmente apoyo la teoría de que estás en mi imaginación, pero si… (!)
Loire fue tumbado fuertemente al piso cuando Xiao se abalanzo sobre el con un rugido
—¿Esto es prueba suficiente muchacho incrédulo? ¿O crees de verdad que un espíritu podría morderte con estos dientes filosos?
— ¡Está bien, te creo! Pero no me hagas daño —Dijo Loire suplicante—.
—Ya lo creo, aunque me gustaría bastante darte un buen mordisco en el trasero para que dejes de decir estupideces.
—No creo que haga falta Ammy. —Dijo Issun con su vocecita—.
—De todas maneras sería perder el tiempo pues eres necesario, humano. —Loire no sabía que responder a eso. ¿Necesario? primero que nada ¿Qué había hecho el de importante para que una Diosa se antojara de nombrarlo El Elegido?—.
—Bueno dí algo muchacho, no te quedes ahí como un trozo de madera
—¿Qué podría decir? Más que nada estoy confundido, ¿Qué es exactamente lo que debería hacer yo?
—Bueno, por los momentos nada. Seré yo quien me encargue de enseñarte el arte de la espada, la prudencia y sobre todo lealtad.
—Pero yo se manejar una espada
—¡Hereje! no digas tonterías, por supuesto que no sabes usar una espada. Lo que sabes no es mas que un intento fallido del arte del esgrima.
—¿Pero que podrías saber tú de las espadas siendo un cuadrúpedo?
—Lo suficiente como para hacerte callar una vez demostrado lo necesario. Pero ahora basta de charla— Xiao se dirigió hasta un árbol con el tronco torcido y sacó de su interior una espada enorme, con un emblema extraño y una flor de Sakura sobre el mismo. Tenía una peculiaridad, ésta no era de madera y estaba cubierta con una especie de envoltorio.
—¿Es eso una espada? —preguntó Loire con curiosidad— No se parece a las que conozco.
—¿Y sigues afirmando que sabes esgrima? —Dijo Xiao con severidad— Esto no es una espada común, se llama Katana y es más pesada que la que cargas sobre tu espalda chico.
—¿Katana? es un nombre extraño para una espada
—Eso es porque no se llama “espada” Katana muchacho, recuerdalo bien. Ahora llévatela y escóndela en un lugar seguro. Será mejor que regreses también e inventes una excusa fiable, estuve observando a tu abuelo y es bastante suspicaz.
—En eso no te equivocas… Esto…¿es todo?
—Si te refieres a tú trabajo no, no lo es. Pero por ahora puedes ir a tu casa con tranquilidad, me aseguraré de estar allá una vez que se hayan ido de ahí tu abuelo, tu amigo y esa chica tan ruidosa.
Una vez dicho eso Xiao se marcho como una gacela al fondo del bosque dejando a Loire Yamaki más confuso que antes.

Escribe un comentario