Capitulo 6- Nitta
Loire caminaba con Kotaro de regreso a su casa. Había ciertas cosas que le preocupaban mucho. Primero, el aldeano con la noticia de que la zona norte del pueblo había quedado en profunda oscuridad y los aldeanos se habían convertido en estatuas de piedra. La segunda era, que su abuelo le esperaba con Nitta. Y la tercera, era que había dicho a los aldeanos que investigaría con Kotaro la zona que había sido afectada. Eran demasiadas cosas que pensar en un día teniendo en cuenta el índice de importancia que tenía cada una. Pero algo interrumpió sus pensamientos, cuando iba camino a su casa, le pareció ver un lobo blanco tranquilamente sentado en la calle, pero al fijarse nuevamente se dio cuenta que fue solo una visión. Prefirió no decirle nada a Kotaro para no alterarlo más de lo que ya estaba.
-Kotaro, ¿tu crees que haya sido algún espíritu el causante de el accidente? —preguntó Loire visiblemente preocupado—.
-No lo se Loire, pero por ahora no quiero pensar en eso, recuerda que seré yo quién te acompañe. Ya sabes, en las buenas y en las malas. Pero a veces dudo…—replicó Kotaro algo cabizbajo— Lo que estamos a punto de hacer es muy peligroso.
-Si, tienes razón. Perdona Kotaro.
A medida que se iban acercando a la casa de Loire, este parecía más y más preocupado. Pero su expresión no era solo de preocupación, más bien parecía que a cada paso que daba su rostro cambiaba de color. Pero tan rápidamente que Loire llegó a parecerse en menos de un minuto a una Calabaza, una ciruela, una manzana y un arándano. Kotaro lo notó, pero prefirió reír por lo bajo.
-Oye, ¿tanto te preocupa lo de Nitta?
-¿Tu que crees? —Kotaro dio un profundo suspiro—. Ojala Nitta no sea de esas chicas que en lo que te conocen se tiran encima de ti.
-No creo que la chica sea capaz de eso Loire. —Kotaro se equivocaba—.
Loire abrió la puerta para entrar, pero…algo (¿O alguien?) se lo impidió. Loire no pudo ver de quién se trataba porque enseguida cayó estrepitosamente al suelo.
-¿Qué rayos…?
-¡¡¡HOLA LOIRE!!! Te habías tardado mucho, ¿Dónde estabas? ¿Estás herido? ¿Tienes Hambre? ¿Quieres que…
-¡¡¡YAAA!!! —Gritó Loire— primero que nada, Tu eres… ¿Nitta?
-Si, lo soy. Y tu eres Loire, mi prometido —Dijo Nitta con voz cantarina— Ya lo tengo todo preparado, la casa, las habitaciones, la decoración y…
-¡Cállate por favor! —Le gritó nuevamente Loire— Tengo que comunicarte varias cosas que no creo que sean de tu agrado.
-¿Qué no serán de mi agrado? —Dijo Nitta— ¿A que te refieres?
-¿Es que no le has dicho aún abuelo? —Loire se dirigió a Taro, ignorando a Nitta— Creí que Nitta ya sabia que no me casaré con ella —Loire procuró decir cada una de las palabras lo más fuerte posible, mirando de reojo a la chica—.
-¿Cómo que no vas a casarte conmigo? —Nitta estaba impresionada. Enseguida su amabilidad desapareció dando espacio a su verdadera cara habitual—. No lo permitiré. Viaje desde Osaka solo para conocerte, ¡¿Y tu me haces esto?!
-Pues que pena —replicó Loire— La próxima vez tendrás que viajar desde Hokkaido, y quizá…—añadió Loire expectante— puede que tenga en cuenta si me caso o no contigo.
Taro Yamaki miraba la escena molesto. Si bien su nieto solo estaba armando un numerito, tenía que admitir que la chica era muy terca e ignoraba a todo aquel que no le interesara en ese momento. Loire sabía lo que hacía, pero estaba siendo muy rudo con el tema. Kotaro contemplaba a Loire y a Nitta y no sabía si reírse o simplemente irse. Taro Yamaki pareció adivinar sus pensamientos, porque se acerco a el diciendo
-Creo que tú y yo sobramos aquí, Kotaro. —Dijo Taro mirándole con expresión divertida— Dejemos que la feliz pareja discuta sus planes de boda
-Esto…s-ssi, creo que será mejor —Respondió Kotaro algo confuso—.
Taro y Kotaro se dirigieron a la puerta de la casa con una GRAN gota sobre sus cabezas. Había cosas que definitivamente NUNCA cambiarían.

Escribe un comentario