Capitulo 5- El Nuevo Amigo de Xiao
Sakuya miró con orgullo a Xiao, pero en sus ojos se reflejaban también tristeza y cansancio. Había utilizado sus últimas gotas de energía para revivir a la bestia Celestial
-Xiao, debo advertirte antes de comunicarte tu misión, que la fuerza oscura que ha caído sobre Nippon es muy fuerte, no hay manera de vencerla fácilmente, debes ser muy paciente y sobretodo más sabio que el. —Sakuya le miraba fijamente—. También debes comprender, que esto no puedes hacerlo tu solo, te daré también el don del habla. Para que puedas comunicarte con El Elegido de esta misión. Debes instruirle, entrenarle y compartir con el tus conocimientos para que La Bestia Oscura pueda volver a ser sellada. Esta mis…—Sakuya empezó a moverse y reír, al parecer algo en su kimono le hacia cosquillas—.
-¡¡Jajaja!! ¿Pero que rayos? ¡¡Jajaja!! ¡No! ¡Para!
Un diminuto ser Salió disparado del escote de su kimono. Callo directamente en la cabeza de Xiao.
-¡Tu! Pequeño insecto —dijo Sakuya bastante irritada—. ¡Creí haberte dejado claro que en mi Kimono no eres bienvenido!
El pequeño ser se levanto y dijo con voz chillona:
-¡No soy un insecto! Mi nombre es Issun, ¡Issun!
Y soy un Celestial, aunque la realidad es que no me emociona mucho la idea de serlo. Mi abuelo insiste en que aprenda sobre el arte antiguo para mejorar mis dotes artísticos, pero yo creo que es una tontería. —acabó de decir Issun bastante mosqueado—.
-Pues en ese caso —replicó Sakuya— sigue los consejos de tu abuelo.
-¡No lo haré! No quiero ser un Celestial, mira dentro de tu Kimono. He hecho un dibujo tuyo…
Sakuya rebusco dentro de los pliegues de su kimono en busca de un pergamino. Por fin lo encontró, quedándose asombrada por la majestuosidad que le había dado el dibujo a su persona.
-Pues dibujas muy bien. —dijo Sakuya molesta aún—. Pero tengo trabajo que hacer. —se dirigió esta vez a Xiao, que confuso, los miraba con expresión algo divertida.
-Xiao párate sobre tu antiguo pedestal.
El Lobo hizo lo que se le ordenaba. —Ahora quiero que te concentres muy bien en hablar, mientras yo recito la oración—. Dijo Sakuya con voz cantarina—.
De las profundidades de tu corazón,
Deseas cumplir tu misión, mira entonces a los cielos
Verás la luz en respuesta de tus deseos
Habla finalmente Celestial Bestia
Para que tus semejantes te comprendan
Sakuya miró a Xiao, como esperando una respuesta. Issun también miraba interesado.
-Creo que la bola de pelos no emitirá sonido alguno Sakuya —Dijo Issun—.
-Y yo creo que deberías ser un poco menos bocazas amiguito —Respondió Xiao—.
-¡Vaya! Y yo que creí que Sakuya había agotado su fuente de poderes
-En eso has acertado insecto —Dijo Sakuya a la defensiva—. Ahora debo volver a mi árbol místico y descansar mi fuente de energía.
-¡Te he dicho mil veces que no soy un insecto! Soy Issun, ¡Issun, Issun, Issun!
-No me interesa, en cualquier caso Xiao, Debes buscar a un chico de la aldea de Kamiki llamado Loire. El es el elegido de esta misión. Es también el único que muestra interés por la historia de Nippon.
-Como ordenes Sakuya —Respondió Xiao—.
-Dale también esta espada —Sakuya hizo aparecer una espada con una placa parecida a la que llevaba Xiao en el lomo—. Con ella Loire debe entrenarse. Ahora vete. Y Recuerda Xiao, si alguna vez me necesitas, ven al bosque de Kamiki. Me encontrarás en el árbol de cerezo.
Issun saltó nuevamente al Kimono de Sakuya, con un ágil movimiento
-¡Y tu no creas que volverás a escabullirte en mi Kimono!
-¿¿Y entonces donde viviré ahora??
-Pues ¿Qué te parece si le haces compañía a Xiao? No creo que le agrade mucho estar solo.
-Yo no tengo problemas Issun. —Dijo Xiao— Puedes quedarte conmigo si lo deseas, pero por favor no me des comezón, o te despides de mi lomo.
-No hay problema Xiao, ¿o debo decir Amaterasu? Llevas la placa de la diosa en tu lomo. En todo caso te llamarías Xiao Amaterasu.
-Exactamente —Dijo Sakuya— Pero Amaterasu será el nombre que le darás a Loire cuando se conozcan, sabrás que hacer, y confío en eso Xiao. Ahora, tengo que irme. Suerte en su misión.
Y así como llegó al templo, el hada Sakuya desapareció dejando tras de si un pétalo de flores de cerezo.

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