Capitulo 2- La silueta entre la noche
La silueta del Hombre que corría se reflejaba en los muros del templo. Parecía agitado, y no paraba de repetir un nombre. No se le veía el rostro, y llevaba una máscara.
-Tengo que demostrar a este pueblo ignorante la grandeza de mi antepasado. Ya nadie quiere saber nada sobre el. —El hombre llevaba una espada de madera muy extraña. Ya que era de madera muy fuerte y en su empuñadura tenía grabada una flor. Pero con la oscuridad no se apreciaba su especie. En el pueblo la gente —específicamente los guerreros— usaban espadas de madera. Por lo general tenían un grabado de la flor que protegiera sus ancestros. Así que este hombre podía ser cualquiera de los del pueblo
-Tengo que encontrar el escondite…
El Hombre se dirigió corriendo al templo de Shiranui, donde muy decidido cortó la barrera que sellaba a la bestia que reposaba durante más de cien años.
-Ahora la gente sabrá a quién le deben respeto. —Murmuró El Hombre—. Con la misma rapidez con la que había llegado, la silueta se escabullo del templo, sin saber el peligro que acababa de soltar sobre la aldea. Nippon, no volvería a ser el pueblo tranquilo y despreocupado que fue, sin duda alguna…

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